Se acabó chupar del saco
Tras la declaración de Evo Morales de nacionalizar los hidrocarburos, numerosas empresas, entre ellas algunas españolas, comenzaron a temblar. La incertidumbre a que se produzca un efecto dominó en el resto de países latinoamericanos es cada vez mayor entre las grandes multinacionales que allí operan.
Normalmente se tratan de empresas que estratégicamente han ocupado sectores propiedad del Estado y cuya privatización ha seguido una práctica poco "ortodoxa". Los afectados ¡como no! el pueblo de los países receptores; pérdida de numerosos recursos naturales, prácticas que afectan a la salud pública, dismunuciones salariales de los empleados que pertenecían a la empresa antes de la cesión, Etc.
Ecuador es la quinta productora de petróleo de sudamérica, en ella opera la petrolera Occidental (Oxy) a través de 10 pozos y una estación de producción. Quito ha declarado no renovar el contrato con la empresa norteamericana, no porque siga la conducta del presidente boliviano, sino porque la petrolera no notificó al Estado la venta del 40% de la sociedad. El país está enfadado por la división de numerosos pueblos indígenas y esto ya ha sido la gota que colma el vaso.
El gobierno de Chavez también ha iniciado medidas para frenar la entrada de empresas extranjeras, a través de una subida de impuestos. El país es el quinto productor de petróleo del mundo y vende la mitad del crudo a EEUU; puesto que Venezuela es su cuarto suministrador después de Canada, Arabia Saudí y Mexico. Las males relaciones entre ambos países tampoco parece ser consecuencias de la imitación de lo que sucede en Bolivia, puesto que ambos gobiernos, el venezolano y el estadounidense, han estado continuamente insultándose a través de los medios de comunicación.
El caso español es quizás más complicado, puesto que REPSOL YPF depende mucho de las reservas de gas latinoamericano. Bolivia es el segundo suministrador de gas para la compañia, lo que representa el 18% de sus reservas. Quizás a la española lo que le preocupe no sea tanto el mercado boliviano; puesto que en 2008 comenzará a operar con la canadiense Irving Oil en una regasificadora con capacidad de 1000 millones de pies cúbicos anuales; sino la pérdida de las reservas argentinas puesto que este es el primer productor de gas.
También se teme que el sector de los hidrocarburos se traslade a otros sectores. La empresa italiana de aeropuertos Abertis, ha declarado que no tiene ningún interés de abandonar Bolivia, aunque si esto sucediera, en estos momentos su mayor prioridad son los países europeos que han entrado tras la ampliación. En el sector de la banca no son tan entusiastas, aunque tanto el BBVA y Zurich cumplirán la exigencia de entregar las acciones del Fondo de Pensiones boliviano (títulos que también fueron privatizados).
Puede que para EEUU la pérdida de reservas de países latinoaméricanos no suponga tanto como para España, ya que tiene a otros suministradores por el resto del mundo. Para el caso español es más complicado, aunque ya se está buscando otras vías en el mercado canadiense. De todas formas, no creo que la conducta de Evo Morales sea una fiebre pegadiza; ejemplo es Venezuela que lleva tiempo ya buscando una mayor cooperación entre países vecinos. Quizás ya era hora que el gobierno comenzara a trabajar para el pueblo y no para las multinacionales.

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